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Gestión estratégica por objetivos

“No hay viento favorable para el que no sabe donde va" Séneca

Cada una de las disciplinas que rodean el mundo empresarial siempre buscan lo mismo: maximizar la rentabilidad de la inversión. En un mundo donde lo más importante son los resultados, solemos dedicar poco tiempo al análisis. Pero sin datos reales, concretos y medibles, difícilmente podemos perseguir el éxito en la gestión empresarial.

Todo sistema de dirección, por muy distintas que sean sus características, está compuesto por un conjunto de funciones complejas como la planificación, la organización, la dirección y la coordinación de los recursos. Para llevar adelante todas estas funciones se requiere, además de una dirección idónea y con habilidades concretas de liderazgo, disponer de la información que contemple fielmente la totalidad de las variables para la toma de decisiones efectiva.

Un ejemplo de dirección efectiva, es la Gestión Estratégica por Objetivos, o su nombre en inglés Management By Objectives (MBO), delineada en principio por Peter Drucker. Esta metodología se apoya en la definición de objetivos para cada empleado, para luego dirigir y comparar los resultados obtenidos con los objetivos planteados inicialmente. Esta estrategia apunta a desarrollar el nivel de desempeño de la organización, coordinando las metas empresariales con las metas propias de las personas. Se trata de una técnica de dirección de esfuerzos para alcanzar resultados, pero, para ello, previamente la organización necesita definir en qué negocio está actuando y hasta donde pretende llegar.

No obstante, para que tal sistema funcione, es fundamental transferir a toda la organización los objetivos, traducidos en acciones concretas. En este proceso de transferencia, las personas se sienten más motivadas y comprometidas, puesto que conocen con antelación lo que se espera de ellas en términos de resultados y sabrán en concreto –sin apreciaciones subjetivas-, cuál será el resultado de su trabajo. En cambio, cuando los planteamientos o los objetivos son ambiguos, la incertidumbre es la clave de la distorsión de los esfuerzos y de la desconcentración individual y conjunta.

Ahora bien, para optimizar el ciclo de gestión se requieren metodologías que, principalmente, otorguen a la dirección una visión clara de los datos y de las variables existentes, pues el papel de la dirección es tomar las decisiones correctas y tratar de eliminar cualquier obstáculo que impida lograr los objetivos de la empresa, entre los cuales pueden estar, por ejemplo, la correcta asignación de recursos o la coordinación y la cooperación entre los diferentes departamentos.

La misión de los objetivos es asegurar que las metas fijadas se alcancen y facilitarle a la dirección los procedimientos para que sus colaboradores sean parte comprometida en el cumplimiento de los mismos. No obstante, como mencionábamos, son necesarios datos reales, medibles y concretos sobre los cuales se establecerán las pautas de optimización en el ciclo de gestión.

La metodología desarrollada por nuestro equipo, pone al alcance de la organización una información muy valiosa, que al ser objeto de análisis contribuye a la toma de decisiones para definir futuras actuaciones que permitan optimizar los resultados y/o definir acciones correctivas.

ESTA METODOLOGÍA, APORTA LAS SIGUIENTES VENTAJAS:

- Lograr la transversalidad de los objetivos estratégicos: traducir los mensajes estratégicos en metas técnicas concretas a transmitir a todos los niveles de la organización.
- Alinear los objetivos
- Homogeneizar el lenguaje
- Atender situaciones particulares de determinados colectivos
- Medir objetivamente la aportación individual a los objetivos estratégicos
- Analizar la contribución de cada persona, departamento o servicio a la estrategia
- Establecer las priorizaciones de los objetivos en función de parámetros homogéneos.